01 noviembre 2006

CHISTES DE GUILLERMO

Una mujer se va un mes de vacaciones a Cuba y conoce en La Habana a “un negro rumboso y macizote” –como ella misma lo define- y empiezan a charlar y luego a bailar para terminar “rompiendo los fuelles de la cama”. Después de la gran faena amorosa, le mujer le pide que le diga su nombre, pero él le dice: “Prefiero no decírtelo, porque todo el mundo se ríe de él”. Así continúan durante las cuatro semanas haciendo el amor a toda mecha y la víspera de su regreso, ella volvió a insistirle sobre su nombre hasta que, por fin, lo convence. “Me llamo Nieve”, le respondió el negro.

Al oírlo, la mujer empezó a retorcerse y hasta a llorar de la risa, y entonces le dice el negro: “¿Lo ves? Ya te dije que todo el mundo se reía de mi nombre. Eres igual a todas”.

“No, perdona –le dice la mujer-, no me río de tu nombre. Estaba imaginando la cara de mi marido cuando le diga que he tenido 25 centímetros de Nieve durante todos los días de mis vacaciones en Cuba!!”.

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Un hombre llega borracho a su casa a las cinco de la mañana y su mujer, enfurecida, le llama la atención y comienza a gritarle: “Sinvergüenza, desconsiderado, mal esposo, mal padre, bla..bla…bla..”. El no le hizo ningún caso y se fue a dormir. Al día siguiente su esposa continuó con los gritos e insultos, pero tampoco él dijo nada y se fue a trabajar. Así durante una semana.

La mujer preocupada por esa actitud logró convencer a su esposo de ir a donde el otorrinolaringólogo para que lo examinara.

La mujer le dice al médico: “Dr. a mi esposo le hablo y no me contesta desde hace una semana. Sospecho que tiene un grave problema auditivo”.

Tras examinarle, el médico le dice: “Señora, efectivamente su esposo tiene un grave problema que se denomina otitis rectal”.

“¡Ay!, como es eso, doctor, es grave?. “Lo que pasa es que su esposo la escucha, pero le importa un culo lo que usted le dice”.
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Una cubana algo rellenita está en el servicio de una discoteca maquillándose frente al espejo. De pronto entra una hermosa pelirroja de ojos azules, esbelta, estrecha de cintura que viste unos ajustados pantalones de cuero. Se mira al espejo y dice antes de salir: “Gracias Diet Cok”. La cubana viéndola de reojo, queda semiparalizada con el lápiz labial en la mano y enseguida entra una hermosa morena, doblemente espectacular, mucho más escultural que la primera. Lleva un estrecho vestido, se mira al espejo, de arriba abajo, y dice antes de marcharse: “Gracias Ultra Slim Fast”. La cubana continúa atónita.

Minutos después entra otra hermosa rubia, todavía más bella que las dos anteriores. Es verdaderamente despampanante, con un cuerpo como para paralizar el tráfico, una piel suave y tersa, largas y bien torneadas piernas. La muñeca se mira al espejo, observa su bien formado trasero bajo el estrecho pantalón de seda y murmura: “Gracias Special K”.

Haciendo un gran esfuerzo, la cubana se recupera, termina de maquillarse y se alista para salir. Al dar una mirada final al espejo, exclama: “¡¡Me cago en tu madre, MCDonald´s!!”,